Dolor de manos, angustia, quizá no haya una sensación igual. Parece como si se me hubiesen clavado miles de astillas mientras dormía, y el dolor ha comenzado cuando ya he despertado. Es el dolor que predice que lo que has vivido, y lo que sientes en ese momento, es totalmente real. Es el dolor que dice que existes, que sientes, que eres una persona con sentimientos.
Ese dolor en la palma de las manos indica que has querido con tantas ganas algo, que has luchado tanto por algo que de verdad querías, que has dejado todo tu ser volcado en esa posibilidad de conseguirlo, que has deseado con todas tus ganas ser feliz... Indica que eres una persona sensible y luchadora, y que aunque no hayas podido conseguir todo lo que querías, al menos, lo has intentado.
Esta sensación, aunque sea la más triste, dolorosa, y terrible que pueda llegar a sentir, me transmite más que cualquier cosa que me pase a lo largo de la vida. Porque es la indicación más fuerte y penetrante de que siento en realidad, incluso más que otras personas, y que me importan las cosas que me ocurren.
Y cuando esto me pasa, tengo la esperanza de que, cuando algo bueno me ocurra, lo viviré con tanta intensidad como este dolor inevitable. Y podré aprovechar cada segundo de ese momento con todas mis fuerzas.